El perdón de amar a alguien
- Miguel Jurado Rodríguez
- Oct 31, 2025
- 1 min read
Por: Miguel Jurado Rodríguez

Te perdono porque existes. Porque tus ojos
están mirando a los míos
haciendo que las galaxias se congelen
por unos segundos.
Te perdono por viajarnos,
por ese paseo calmo
entre madroños y álamos.
Te perdono porque tu pelo azabache se refleja en el cristal que ilumina la pausa de esta noche.
Te perdono por tu tacto, al principio esquivo
y luego certero,
pero decididamente valiente.
Te perdono por tus labios, que guían y mantienen
la electricidad de dos almas encontradas.
Te perdono por tu figura y tu sexo,
por tu calor y tu frío,
por tu enfado y tu risa,
por tu contradicción palpitante.
Te perdono por tus ideas,
tímidamente transmitidas
y bellamente vulnerables;
reflejo de una mente surrealista
y excepcional,
holística y diferenciada,
coqueta y cruda.
Eternamente escuchada.
Te perdono por tu delicadeza
que se empapa de tu torpeza
y hace caer en cascada
tu suave simpatía.
Te perdono porque me haces sentir la epifanía que ningún ser humano sabrá poetizar.
Te perdono como un acto de valentía,
sabiendo que cumples la promesa de brillar
desde nuestra larga felicidad.
¿Sabes qué? Perdono desde la pena, ya que esos ojos tuyos
no están leyendo estas palabras mías
que nos piensan a nosotros.

![Culpa ubi [non] est](https://static.wixstatic.com/media/124582_a0778fbb808441e6af27d32ceaf821e9~mv2.png/v1/fill/w_980,h_544,al_c,q_90,usm_0.66_1.00_0.01,enc_avif,quality_auto/124582_a0778fbb808441e6af27d32ceaf821e9~mv2.png)

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